lunes 17 de mayo de 2010

Caballeros de neon



Porque todos hemos sido alguna vez caballeros de neon, caballeros de la noche. Por Ronnie James Dio, cantante durante una época de Black Sabbath, que murió ayer. Aquí dejo, a mi entender, su mejor canción con los Sabbath.

Fdo:
Un humilde redactor

domingo 16 de mayo de 2010

Romper las "raíces"

Por casualidades de la vida, anoche estuve en el concierto 'Leyendas de Fuenlabrada', en la Sala El Grito de la localidad madrileña. Allí actuaron durante toda la tarde-noche grupos como Oro Negro, Las Bragas Blues Band, Diarreitor, Heimdall o Aleister, conjuntos nacidos en Fuenlabrada con más o menos éxito. Pero el verdadero concierto estaba con Stravaganzza, la banda de Leo Jiménez, que presentaba su último disco Raíces.

Y aquí vengo a hacer pública mi disconformidad con lo que ha hecho este grupo, que se hace llamar grupo de rock cuando realmente hacen música más propia de la ópera, más parecida a Il Divo (con todos los respetos) que a lo que habitualmente había venido haciendo Leo con sus anteriores bandas. Perfecto, si pretenden hacer este estilo de música, es respetable que la hagan; pero que no se vendan como una banda de metal, porque hace tiempo que dejaron de serlo. Gritar sin desafinar no conlleva ser un grupo de heavy.

Letras y sonidos repetitivos, con un cuarteto de cuerda que eclipsa al guitarra Pepe Herrero y al bajista Patricio Babasasa, más conocido como Patrik, que en prácticamente ningún momento dejan su sello con algún solo. Con un estilo que coarta la actuación de ambos y únicamente deja lucirse a la voz de Leo, portentosa, como siempre, pero totalmente desaprovechada. La voz que hace que aún haya gente que los siga, pero que combinada con un acompañamiento en condiciones daría muchísimo más de sí. Hacer metal con sonidos clásicos está muy bien, pero ello no significa acabar con la esencia del estilo, que es exactamente lo que ha hecho Stravaganzza.

PD: Os dejo aquí una de las canciones de este grupo que sí merecen la pena, aunque ni siquiera sea suya...

miércoles 5 de mayo de 2010

Wrath (2009) - Lamb of God

El último disco de Lamb of God, banda estadounidense de metal, es quizá el mejor de la banda, aunque el sonido del anterior disco, Sacrament (2006) no es nada despreciable. Qué decir de canciones de ese disco como la que lo abre, Walk with me in hell, toda una declaración de intenciones.

Wrath (Ira) se publica en 2009, siendo el cuarto disco de estudio de la banda. Wrath muestra una cuidada producción, con un sonido limpio y exquisito. Como el resto de sus discos, la duración de los mismos no se alarga más de 45 minutos.

En este disco, Lamb muestra las características adquiridas durante el New American Gospel (2000), As The Palaces Burn (2003) y Ashes Of The Wake (2004) y refinadas con Sacrament: duros riffs de guitarra, bombos ametralladores y voces guturales, rasgadas y ciertamente melódicas.

El Wrath se inicia con una agradable intro titulada The Passing, la cual nos inicia en el demoledor sonido que enlaza en In Your Words, segunda canción del disco. El riff inicial es comparable a un Hangar 18 de la época o un Fight Fire With Fire, puro sonido americano, pura ira contenida en los poco más de 5 minutos de canción. Lamb of God ha llegado, su carta de presentación, exquisita.

Seguimos con Set to Fail, atronadora batería inicial, seguido de veloces riffs, para introducirnos en un acelerado ritmo desencadenante de la mayor locura existente, pequeños cambios de ritmo que nos llevan de un lado a otro del lugar menenando nuestras greñas o luchando por nuestra vida. Tralla, pura y dura tralla, disfrute, ira, descarga de ira.

Tras un grito nada gurutal inicial, Contractor nos destruye los tímpanos en un final atronador con esa característica sonora de este nuevo metal americano, traido directamente de gente como In Flames o Slipknot, cruze de ellos dos, evolucionado con el sonido de las guitarras del más "jevi" power metal y un bajo que a veces nos recuerda a Tool en su inclasificable metal nace este nuevo estilo llamado metalcore, el nuevo metal, y Lamb of God son cabeza visible, como Metallica en sus primeros tiempos o Iron Maiden en su etapa con Dickinson.

Lamb of God es un grupo que crece hacia un estilo propio, un estilo muy duro comparado con el heavy metal, un estilo nacido del desgarro, como Slipknot, pero sin perder la razón de banda de metal, nada de grandes percusiones: una batería acelerada, unas guitarras atronadoras, dulces y épicas por momentos, bajos demoledores y una voz rota, desgarrada y cargada de ira como el buen Corey Taylor en el Slipknot (1999).

Este nuevo estilo solo representa la punta de lanza de una evolución en el sonido americano, que desde el trash de Metallica, Megadeth, Slayer han ido marcando el ritmo del cambio. El metalcore une el hardcore de finales de los 70 de la escena neoyorkina con sonidos directamente traidos de Slayer o Sepultura con la fluidez y desarrollo de guitarras power, guitarras gemelas de grupos como Blind Guardian o Dragonforce, aunque reusando del brillo de técnicas tan desarrolladas como la del guitarra de éste último grupo.

Merecen mención del Wrath todas y cada una de las canciones, Broken Hands, a mitad de disco nos devuelve a la tranquilidad de The Passing, aunque solo sea una mera ilusión para traernos más muerte y destrucción.

Quiero pararme especialmente en la última canción del disco, Reclamation, siendo esta la canción más larga del mismo, rondando los 7 minutos, en ella se condensa todo ese estilo que hablamos, aunque más pausado, llevando los cambios de ritmo la pauta de la canción, pero sin perder en ningún momento la esencia del grupo. Estamos en la onceava canción, en la última y lo sabemos, sabemos que es el fin, una gran despedida, que redondea este disco, que, sinceramente es de lo mejorcito que ha salido en 2009, junto al Blue Record de Baroness, el Static Tensions de Kylesa y el Crack The Skye the Mastodon. Los cuatro discos del mejor metal de 2009, sin duda.

Punto y aparte fue la suerte que tuve el 14 de Julio de 2009 en Madrid de disfrutar del directo de Mastodon, Lamb of God y Metallica,  juntos en un concierto de metal de los que marcan época, una gira inigualable, donde los "listos" de Metallica, que presentaban su último disco, saben rodearse de lo mejorcito del momento, al igual que aquel concierto con Slipknot en Zaragoza, mientras estos presentaban su Subliminal Verses. Increible. Si teneis la oportunidad de disfrutar en directo de esta gente, hacedlo, y protección, que los codazos duelen.



Fdo:
Un humilde redactor